CRITICA / Alien resurrección (Jean-Pierre Jeunet, 1997). Cuando el exceso mata al icono.

tumblr_nrg2gwSRxS1uq2b8eo7_500

El mal sabor de boca que dejó “Alien 3” en el colectivo popular fue bastante importante como para dejar apartada durante un tiempo la intención de hacer una nueva secuela. A pesar de ser una pieza casi de culto está claro que el resultado final de la tercera parte distaba mucho de ser exitoso. Pero la saga del xenomorfo siempre ha tenido el potencial suficiente como para salir rentable ya sea tanto en cine como en formato doméstico. De ahí que se decidió realizar una entrega más. Esta vez se dejó la labor de dirección al francés Jean-Pierre Jeunet, cuyo estilo cinematográfico es extremadamente particular como bien muestran “La ciudad de los niños perdidos” o “Delicatessen”. Es imposible obviar que siempre ha jugado con la cámara de una forma muy reseñable, donde los primeros planos son abundantes y ante todo demostrando desde cualquier prisma el formato con denominación de origen, claramente francés (con todo lo que ello implica). Si por algo destaca la saga de Alien es que cada director logró importar su registro visual pero está claro que antes que los propios directores se encuentran los productores, los que mandan y ordenan. Y aunque la mano del director se nota el contraste y el formato resulta, ante todo, raro y muy particular, quizás el más arriesgado de todos pues es un ejercicio de estilo completamente rompedor, drástico y muy extremo.

No se puede negar que lo primero que entra por los ojos es la imagen y en ese aspecto la película va sobrada aunque un tanto excesiva, jugando con una sci-fi casi barroca, sucia y desagradable en ciertos aspectos, contando siempre con la sensación de estar rodeado de espacios cerrados, con un ambiente cargado y desmedido. Una iluminación saturada, de tonos amarillentos denostando cierta decrepitud escénica confieren al producto de un envoltorio industrializado, remarcado por un toque europeo que no le viene nada mal aunque pueda provocar cierto reparo por una innovación dentro de las propias constantes de la saga. Por esa parte, en lo que a diseño de producción, la película va sobre segura. Hay que añadirle, además, que los diseños de los aliens, una vez más, vuelven a ser mucho más innovadores, mucho más peligrosos y con alto contenido en visceralidad, efluvios mucho más desarrollados y una gran variedad de diseños llegando a alcanzar cotas de frikismo como contar con un xenomorfo humanoide, consiguiendo que por momentos resulte entre aterrador y fuera de juego.

 alien_resurrection_1

Incluso en lo que respecta a la premisa argumental estamos ante una ida de olla entre interesante y descerebrada. Después de ver como Ripley moría, literalmente, lanzándose al fuego, para esta nueva aventura se sacaron de la chistera la rocambolesca situación de clonarla a partir de unas gotas de sangre congelada. Simplemente para conseguir muestras de ADN del alien que portaba en su interior antes de sacrificarse. Y tras varios experimentos fallidos conseguimos el ejemplar perfecto. Sólo que esta vez parte de los poderes que contenía el alien ahora los tiene ella también como por ejemplo sangre ácida que funde todo lo que toca o ser mucho más fuerte que un humano cualquiera. Es más, se hacía hincapié en una de las ideas que habían flotado en el aire en entregas anteriores y que aquí se muestra en todo su esplendor como por ejemplo utilizar al monstruo como arma de destrucción. Las escenas donde se mantiene encerrada la colección de alienígenas en el laboratorio de experimentos son bastante originales. Tampoco desmerece el momento más morboso donde podemos ver la sala de clonación con los distintos ejemplares de Ripley y cargado de un gusto malsano al contemplar un ejemplar deforme rogando por que acaben con su vida, rodado todo con una tensión pasmosa y una exposición entre retorcida e impactante. En ese aspecto la película consigue su propósito que es escandalizar sin recurrir a la presencia del protagonista de toda la saga.

Lógicamente, debido a que la obra de Fincher cerraba como trilogía y se aupaba como una especie de eco o réplica en consonancia con “Alien, el 8 pasajero” de Ridley Scott, este “Alien resurrección” hacía lo mismo con “Aliens, el regreso” de Cameron. En aquellas era un único enemigo a eliminar y en estas era todo un ejército. Pero esta nueva parte se tornaba un ejercicio mucho más freak que de costumbre, con lo grotesco por encima de todo, más carnal y mucho más sanguinolento que de costumbre (tan sólo hay que ver las muertes de ciertos miembros del reparto, a cual más violenta y despojadas de cierta medida). Desde un punto de vista cinematográfico esta parte se tercia como una especie de cómic atrevido, con el objetivo enfocado en una colección de personajes estereotipados y con una Ripley que se erige como una súper heroína dispuesta a ser la líder. Pero Joss Whedon, artífice de series tan icónicas como “Buffy, cazavampiros” o “Firefly” ejerciendo aquí la labor de guionista, se decanta por retorcer las bases del propio producto pues lo que empieza siendo una especie de crítica encubierta de la clonación incontrolada (el fin justifica los medios) se torna en un episodio de serie B caro con el ojo puesto en una vuelta de tuerca mucho más descacharrante para con el personaje principal al volverla a colocar en la tesitura de madre protectora. Tal como sucediera en la segunda con Newt aquí sucede lo mismo solo que con el personaje de Call, interpretado por una Winnona Rider de rostro aniñado y carácter irritante.

 241188-science-fiction-alien-resurrection-screenshot.png

Algo que vuelve a demostrarse como una idea descabellada pero hasta cierto punto intrigante es que Ripley, reconvertida una especie de humana mutante, tendrá que lidiar con unos sentimientos abstractos como madre hacia Call pero a su vez el ciclo se torna mucho más complejo pues al devolver a la vida a la reina alien dará a luz el tan cacareado alien humanoide, el cual no reconocerá a la reina como su madre sino a la propia Ripley. Visto en el guión puede resultar incluso rompedor y transgresor hacia las constantes básicas del producto en sí. El problema radica en el resultado. Para empezar el diseño de ese humanoide no consigue transmitir el terror deseado convirtiéndose en una especie de criatura deforme entre tierna, cómica y desagradable, mucho más que los propios diseños primigenios. Tampoco ayuda la interacción de éste con el personaje de Sigourney Weaver pues por muy buena actriz que sea denota ciertas limitaciones emocionales que son imposibles de llevar a buen puerto sin tener la sensación de parecer completamente ridículo, tanto en forma como en fondo.

Otro de los grandes problemas es que contamos con un reparto entre variopinto y encorsetado, enfundado en personajes unidireccionales, que tan sólo están como conjunto a eliminar y sin una personalidad distinguida que aporte algo al reparto. Son roles intercambiables y que simplemente destacan por los actores que los interpretan para ser reconocibles pero como personajes en sí no son nada atractivos. Eran otros tiempos pues el cine de acción estaba en plena evolución, alejándose de los héroes de acción ochenteros y se tornaba todo hacia unos personajes más chulescos, desprovistos de magnetismo y sin aportar nada nuevo o interesante. A pesar de contar con la presencia de Ron Perlman o Dominique Pignon se nota que son más auto imposiciones personales del director que de un acierto en sí mismo. Sumándole que Sigourney Weaver se encuentra entre perdida y desdibujada, casi etérea, como si fuese una reformulación de su rol en “Alien 3” pero sin nada que recuerde a la Ripley icónica de las dos primeras entregas y reconvertida en alguien sinsubstancia y poco atractivo, mucho más filosófica e introvertida pero sin ofrecer un registro convincente.

87964-alien-resurrection-crew

A la vista quedan todas las imperfecciones y aristas sin pulir que deforman un producto potente pero que con el paso del tiempo tan sólo sirve para ser una entrega megalómana in extremis, rotundamente excesiva y que se nota la confianza del director en su estilo pero que se retuerce en una dirección entrecortada, convirtiéndose en una película de acción sin ton ni son, desprovista por completo del suspense y el terror que tan bien había funcionado en sus comienzos y que sólo concibe pequeñas escenas más o menos bien dirigidas como por ejemplo la de los aliens acuáticos pues es una concatenación eficaz y efectiva o la antes citada sala de clonación pero que se torna en su totalidad en un episodio de carreras sin freno reconvertido en un videojuego con personajes que tan sólo quieren pasar pantallas sin necesidad de mostrarse como humanos en situaciones extremas sino más bien como actores que les viene grande lo que están pasando. Y aunque hay cierta intención de inyectar un mensaje de contenido casi filosófico de forma algo sutil queda hundida como película en un cúmulo de despropósitos exagerados y sin posibilidad de quedar en pie bajo el comodín del tan manido guilty pleasure.

Claqueta de bitácora

 


 

Título original: Alien Resurrection

Director: Jean-Pierre Jeunet

Actores: Sigourney Weaver, Winona Ryder, Ron Perlman, Dan Hedaya, J.E. Freeman, Brad Dourif, Michael Wincott, Leland Orser, Raymond Cruz, Dominique Pinon, Gary Dourdan

Guionistas: Joss Whedon (Personajes: Dan O’Bannon & Ronald Shusett)

Banda sonora: John Frizzell

Fotografía: Darius Khondji

País: Estados Unidos

Año: 1997

Género: Ciencia ficción. Terror.

Productora: 20th Century Fox / Brandywine Productions

Sinopsis

Más de doscientos años después de su muerte, Ripley (Sigourney Weaver) vuelve a la vida gracias al empleo de técnicas avanzadas de clonación. Pero, durante el proceso, el ADN de Ripley se ha mezclado con el de la Reina Alien, por lo que Ripley empieza a desarrollar ciertas características de la peligrosa alienígena.

Anuncios