Disney presents… Como se hizo: “Pinocho” (Ben Sharpsteen, Hamilton Luske, 1940).

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“Blancanieves y los siete enanitos” fue todo un hito, un acontecimiento mundial. Walt Disney y los suyos habían conseguido alcanzar la perfección absoluta. Y a las pruebas me remito con la propia película en sí. A partir de ahí lo lógico sucedió: todo el mundo reclamaba más. A su vez todo el equipo se preguntaba lo mismo: ¿ahora qué?, ¿cuál será nuestro próximo proyecto? Porque Disney no quería quedarse en Blancanieves. Quería ir más allá. Habían trabajado duro y habían conseguido aprender muchísimo en cuanto a arte y técnica. Lo lógico es que ahora, después de haber alcanzado la madurez en el arte de la animación, debían volcar todo lo conseguido en el siguiente proyecto. En principio tenían planteado hacer “Bambi” pero Disney prefirió que su nueva película versase sobre el personaje de Pinocho. Ahora contaban con más medios, con más presupuesto y con más dibujantes (750 en total). Todo el equipo estaba mucho más seguro de sí mismo y no había nada que se les resistiese.

Además, aparte de contar con la tecnología conseguida con Blancanieves como la cámara multiplano se le dio mayor utilidad a dicha técnica pues así como en la obra anterior se jugaba con la profundidad hacia dentro tipo zoom (previo empleo de una grúa) aquí se hacía de forma horizontal pues al adentrarse en el pueblo italiano vemos como las escenas y lo que acontece en ellas va de izquierda a derecha con un mayor caudal de movimientos y situaciones. También se creó el Taumátropo que era el filmar las escenas con actores reales y luego hacer los bocetos encima de la escena. En Blancanieves se utilizaban actores para ver los movimientos pero aquí eran los propios actores que servían como modelos para tener una base a la hora de representar la escena. No es que se calcara todo al 100% pero lo filmado sí servía como preámbulo para la escena posterior. Otro de los avances fue crear modelos en tres dimensiones (figuras completas) para que los dibujantes tuvieran un ejemplo en el cual basarse para crear los personajes, previa aceptación perfeccionista del propio Disney. Fue tal el nivel de exigencia que se llegaron a hacer modelos de los relojes de la famosa escena en la casa de Geppetto, del carromato de Stromboli o incluso del cochero.

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Otro de los avances más sencillos pero fundamentales utilizados en “Pinocho” fue que cada dibujante contaba con un pequeño espejo para poder ver las gesticulaciones propias para poderlas trasladar a sus dibujos. Tal era el caudal de perfección que así como en Blancanieves había un equipo dedicado a la animación en Pinocho había un dibujante concreto para cada personaje. Uno de los momentos más interesantes es ver cómo convirtieron a un grillo, un insecto poco atractivo, en un auténtico personaje Disney con el diseño final dotándole de la sensibilidad y concepción necesaria para convertirse en el primer personaje secundario con carisma y ejemplo estandarte del compañero de aventuras del protagonista. Su carácter serviría de ahora en adelante en el prototipo estándar. Claro está, uno de los apartados más fascinantes de todo el filme es el referente a toda la larga escena del agua. Una de las técnicas empleadas fue usar cristal ondulado sobre las láminas de animación para conseguir el efecto deseado (un ejemplo de esta técnica es cuandoPinocho y Pepito se encuentran en el fondo de mar). Pero también se dibujó el mar con distintos tipos de líneas (más gruesas para las olas cercanas y más finas para las lejanas). Se calcaban las olas sobre un celuloide y sombreaban las mismas con una mezcla de color azul y de lápiz Scripto negro de minas. Luego pulían sobre el papel para crear la sensación de olas con modelado y por último  jugaban con la luz y con varios tipos de pinturas para conseguir los efectos deseados.

Uno de los aspectos destacados es que se contó con la presencia de dibujantes europeos para el tema de los decorados como es el caso de Albert Hurter, dibujante suizo, junto con Tengrenn y Claud Coats, los cuales se encargaban de dar mayor énfasis y detallismo a todo lo que vemos en los fondos y decorados. De esta forma se conseguía transmitir la sensación de estar contemplando un cuento europeo. La cantidad de detalles en todos los escenarios es apabullante (como bien se muestra en el interior de la casa de Gepetto). Pero algo muy acertado fue ver como se contaba con actores muy conocidos para las voces de los personajes. De esta forma el carácter del actor pasaba al personaje como bien se muestra en las facciones y forma de ser de Pepito Grillo al contratar al actor y cantante Cliff Edwards o el jovencísimo actor Dickie Jones cuya voz dulce era perfecta para Pinocho. Fue toda una innovación el contratar voces conocidas que de ahora en adelante impondría una moda: la de tener voces artísticas y no sólo propias de los estudios (como el caso de Walt Disney para Mickey Mouse). Uno de los casos más sonados fue contar con la voz de Mel Blanc (Bugs Bunny) para Gedeón. Pero tristemente el propio Disney decidió que este personaje fuese mudo.

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Algo que a Walt no le convencía era que Pinocho fuese una marioneta 100%. No le cuadraba. Se pueden ver ciertos bocetos y escenas completas de cómo iba a quedar el personaje siendo completamente de madera pero a Disney no le convencía la idea. De ahí que se decidiera, dadas las circunstancias de sus aventuras, que se le diese un enfoque y un tono más humano sin llegar a serlo por completo. Antes de que el hada Azul le de la vida sí podemos comprobar su formato como juguete cuando lo maneja Geppetto y una vez convertido en personaje vivo sus rasgos, actuaciones y forma de ser es semejante a la de un niño. También se trabajó muchísimo en su carácter. En el cuento es un niño irrespetuoso, maleducado y consentido (incluso llega a matar a Pepito) mientras que en la película es un personaje cándido, tierno, inocente y amable. Otro de los aspectos destacables es que se innovó muchísimo al contar con efectos sonoros completamente nuevos como el sonido de la madera. Incluso se magnificó el sonido del Monstruo para darle ese toque tan amenazador cuando respira o gruñe. También se utilizó la celesta, el Novachord (de los primeros pianos electrónicos) y varios instrumentos musicales para crear el sonido característico y base del hada Azul, un sonido que representaría para la eternidad la magia y fantasía del mundo onírico tan característico en la animación Disney. Pero con “Pinocho” también jugaron en la liga de las bandas sonoras atemporales pues su partitura y canción principal ganó 2 Óscars convirtiendo, además, la canción “La estrella azul” en el símbolo de la casa. Por así decirlo ese tema se convirtió en el “Over the rainbow” de Disney. Aún así, a pesar de ser la perfección hecha película, tristemente, no fue un éxito de taquilla debido a la 2ª Guerra Mundial. Tan sólo el tiempo la ha colocado en el pedestal que merece.

Crítica de “Pinocho” (Ben Sharpsteen, Hamilton Luske, 1940). Conciencia de cátedra.

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