CRITICA / La leyenda de Sleepy Hollow y el señor Sapo (varios directores, 1949). Aventuras literarias en estado de gracia.

the_adventures_of_ichabod_and_mr_toad-320066264-large

.

Clásico Disney nº 11 (contiene numerosos spoilers)

.

Las “películas paquete”, esas que estaban compuestas de distintos cortos o mediometrajes, estaban llegando a su fin y con ellas la década de los 40. 6 títulos formaron dicha colección siendo “La leyenda de Sleepy Hollow y el señor Sapo” la última entrega y a tenor de lo visto la mejor o la más esmerada de todas. Que la calidad de los títulos previos fuese irregular o no dejara un buen sabor de boca en comparación con los títulos mayores no significaba que Walt Disney no tuviese proyectos en mente pero la falta de medios fue el valor decisivo en la mayoría de casos para convertir o transformar largometrajes en mediometrajes. El resultado final para este último título es curioso y no fue una labor surgida de la nada sino que pasó por varios procesos, cambios, elecciones y demás. Para saber las razones del resultado hay que ver o conocer los ingredientes previos.

En primer lugar hay que conocer que “El viento en los sauces” del escritor Kenneth Grahame (1908) fue adquirida por Walt Disney en 1938, poco tiempo después de rodar “Blancanieves y los siete enanitos”. James Bodrero y Campbell Grant le presentaron la idea a Walt de que el cuento podría ser llevado a la gran pantalla pero el tema de la animación antropomórfica no convencía, en un principio, al propio Disney debido a que no creía que la técnica fuese a tener éxito en aquellos momentos. Aún así adquirió los derechos para crear una película propia más adelante. En 1941 se terminó un guión y gran parte del equipo de “Bambi” trabajó en el proyecto pero debido a la guerra y a la inmersión de los estudios en cortos propagandísticos se tuvo que dejar estancado. Hay que sumarle que la calidad de los dibujos resultantes no estaba a la altura de los grandes títulos pero se recuperó el proyecto quitándole escenas del guión y acabó convirtiéndose en un mediometraje, dejándolo como título final en la última entrega de los 6 títulos que formaban parte de las “películas paquete”.

ichabod-mr-toad-disneyscreencaps-com-6791

Se pensó en llamarla desde un principio “Tres personajes fabulosos”. Los integrantes iban a ser “Mickey y las judías mágicas”, “El señor Sapo” y “Gremlins”. Este último título, basado en unos pequeños duendes creados por el escritor Roald Dahl en 1943 para la propia Disney como propuesta para un largometraje, fue desechado. Debido a la cancelación de esa parte pasó a llamarse “Dos personajes fabulosos” pero el mediometraje de Mickey pasó a formar parte de otro título, asociado esta vez con el osezno circense Bongo. Ya en 1946 se empezó la producción animada del clásico de la literatura estadounidense “La leyenda de Sleepy Hollow” (o también conocida como “Las aventuras de Ichabod”, 1820) de Washington Irving. Al no contar con una duración suficiente para poder considerarse un largometraje en Disney tuvieron la decisión de emparejar sendas obras y acabar formando el largometraje con el título definitivo de “La leyenda de Sleepy Hollow y el señor sapo”. Huelga decir que de todos los filmes que conforman la segunda (e irregular) etapa de los clásicos animados Disney éste sería el más destacable y el más acertado por su empaque, su tono y su forma, con permiso, claro está, del que respecta al de “Mickey y las judías mágicas”.

En referencia al título que aquí nos ocupa, “El señor sapo“, indicar que se contrató al archiconocido Basil Rathbone como narrador de la historia. Su acento británico encajaba a la perfección con el estilo elegante y sofisticado de la obra animada. Sin ir más lejos uno de los personajes, Rata, lleva una indumentaria y porte muy a lo Sherlock Holmes, en honor a su personaje más característico pues Rathbone se hizo famoso interpretando al famoso detective. En este mediometraje todo está enfocado en las alocadas peripecias del protagonista en cuestión: J. Thaddeus Toad, más conocido como el señorito Sapo. Éste es un ser engreído, encantado de conocerse, descontrolado, vividor, derrochador pero deseoso de correr grandes juergas sin reparar en la fortuna dilapidada y desobedeciendo en todo momento los consejos de sus buenos amigos (Rata, Topo y Mac, el contable de Toad). Los tres, a pesar de las circunstancias, no están dispuestos a dejar que Sapo siga malgastando su fortuna, vaya por esa vida de desenfreno, sin control y a su vez deje en mal nombre la honorabilidad de Toad Hall, uno de los lugares que da prestigio a la localidad. Lo más divertido del caso es que los personajes, desde el primer instante, están muy definidos.

IT2

El ritmo no para en ningún instante y en los primeros segundos la película hace una presentación de todos ellos para centrarse lo antes posible en el meollo de la trama. La última locura de Sapo es ir, sin control alguno, por los campos en un carromato tirado por su nuevo amigo el caballo Cirilo Mientepoco. El equino es de raza gitana pero para  romper un poco el estereotipo relacionado con dicha raza lo presentan como un personaje honrado y honesto. A través de canciones y algarabía se dará paso al estilo bienaventurado y juerguista del señorito Sapo. En un momento concreto el caprichoso bon vivant se quedará prendado por un automóvil de alta velocidad. Eso hace que pierda la cabeza y no cese en su empeño hasta no tenerlo en su poder. Lo interesante del mediometraje es que durante todo el metraje va navegando por distintos géneros: el costumbrismo en los primeros instantes, las aventuras alocadas cuando vemos a Sapo con Cirilo cantando y viviendo la vida a tope entre los campos, el cine de juicios donde el batracio tiene que demostrar su inocencia pues es acusado de robar el famoso coche y como a su vez es juzgado y sentenciado a ser encerrado en la cárcel al demostrarse que así ha sido. Luego se demostrará las verdaderas razones y el complot del que ha sido víctima por culpa de una vida disoluta, cargada de excesos y que en parte es una especie de moraleja sobre que el desenfreno no lleva a buen puerto.

Es en el momento que está encerrado en las mazmorras más frías y oscuras del lugar  cuando el corto toma un tono mucho más trágico, casi desgarrador. La ambientación está enfocada en la época de la navidad y mientras en el exterior se cantan villancicos y la nieve le da a todo un ambiente entrañable y acogedor es en el interior de la celda, con Sapo amarrado a la clásica bola de hierro atada a una cadena, cuando todo se torna gris, lúgubre, con una sensación de frío y soledad muy conseguida. A eso hay que añadirle las clásicas lágrimas mientras en un charco aparecen las caras amables, responsables y entrañables de sus auténticos amigos. El momento donde Sapo deambula en su soledad recordando los consejos y habiéndolos rechazado para vivir la juerga padre es cuando el corto se torna serio y moralista, como si a través de ese pequeño personaje los directores intentaran dar una lección de que las consecuencias de nuestros actos se pagan. Pero el drama no es el género principal de esta historia sino más bien la aventura y ésta no tarda en aparecer. Cirilo, al igual que Polilla con Pinocho, será el personaje que volverá a llevarlo por el mal camino haciendo que escape de la cárcel con un disfraz. El suspense y la sensación de peligro son constantes, ayudados por una niebla espesa y una persecución en toda regla con la policía pisándole los talones al más puro estilo cine mudo como bien deja patente la escena de los trenes y los disparos.

tumblr_m72g8tV6vV1r3jmn6o1_1280

No hay nada dejado a la casualidad y con productos como estos se demuestra que a pesar de ser un mediometraje, si se trabaja bien, podemos estar hablando de un título que se encuentra a la altura de lo que se espera de él. Es el tramo final donde se expone el buen hacer de los guionistas y los animadores. Cuando Mac, el tejón contable de Sapo, aparece soltando la bomba informativa de que todo ha sido un plan urdido por Winky, el tabernero líder de la banda de las comadrejas, para quedarse con Toad Hall, el suspense da paso a la aventura más electrizante. El clímax sucede en el interior de la casa de Sapo, la cual está habitada por la banda al completo. La milimétrica puesta en escena está logradísima. La iluminación juega una parte importante en la historia. Entre las sombras y procurando no hacer ningún ruido que despierte a los nuevos inquilinos el grupo de amigos van a través del río en dirección a la parte trasera de la vivienda. Aquí la banda sonora, la narración, el ritmo, la animación, la iluminación y la tensión juegan una parte primordial logrando mantener el suspense en todo momento. Una vez los personajes entran en la casa, en la auténtica boca del lobo, logramos adentrarnos en una de las mejores secuencias de tensión, acción y persecución en mucho tiempo. Sin ir más lejos toda la parte donde comadrejas, Topo, Sapo, Rata y Winky se persiguen, se amenazan, se lanzan armas y se intentan aniquilar sería utilizado como plantilla para secuencias completas en “Robin Hood” y “El libro de la selva”. Un recurso muy recurrente para una época de ahorro artístico muy patente.

El resultado de todo el mediometraje es que demuestra una calidad animada muy buena por la sencilla razón de que los personajes están definidos, sus caracteres están muy trabajados pues cada uno de ellos actúa según su rol pero formando un conjunto y empaque homogéneo. Sapo con su incontrolable forma de ser, Rata como ese ser firme pero amigo a fin de cuentas, Topo como el ser entrañable y de buen corazón, Mac como el contable que se comporta como la voz de la experiencia pero también tenemos a Winky como el auténtico traidor, de carácter pérfido y que para mí siempre formará parte de uno de los villanos más interesantes a pesar de no contar con un extenso metraje ni se le dé demasiada cancha al personaje. Tampoco podemos olvidar a Cirilo como el secundario cómico o la banda de las comadrejas que serviría mucho tiempo después como inspiración para la banda de esbirros del juez Doom en “¿Quién engañó a Roger Rabbit?” (Robert Zemeckis, 1988). El cuento, a pesar de no abandonar el tono moralista, se decanta más por la parte aventurera de las decisiones del protagonista al igual que se cuenta con filigranas visuales realmente interesantes como el recurrir a flashbacks para resolver una parte de la contienda en el juicio, la descacharrante persecución en el clímax con aviones de papel a modo de elementos disuasorios o el empleo de armas como cuchillos, hachas y espadas para intentar acabar con la vida de los protagonistas tratándose de un filme para niños.

adventures_of_ichabod_and_mr_toad_13

El segundo mediometraje sería el que se llevaría la fama y los loores de toda la película. Lógicamente no es para menos. Contamos con una de las obras literarias del terror americano por antonomasia. La famosa leyenda del jinete sin cabeza. El narrador cambia de voz y no es nada más ni nada menos que el actor y cantante Bing Crosby. Su voz (y sus canciones) iban perfectas para la historia a narrar y al igual que en el caso del señor Sapo, aquí también contamos con dos partes muy distintas en cuanto a tono y forma. La primera parte narra las vivencias de Ichabod Crane, profesor de escuela y protagonista de esta historia. Se comenta que su físico es una caricatura exagerada del propio Crosby. Sea cierto o no lo que prima por encima de todo es la fealdad de sus facciones. Ya en la propia narración (y en la primera canción) se destaca lo feo que es. Pero si su desagradable apariencia es ya de por sí toda una declaración de intenciones más lo es su carácter vividor. El corto, de corte costumbrista, nos sitúa en la localidad de Sleepy Hollow, lugar que es presentado como un pueblecito apacible y agradable, sin hacer apenas alusión a la macabra leyenda fantasmagórica que hace famosa a la localidad hasta casi al final del cuento. Una de las gracias del cuento resulta en ver como las mujeres del lugar no pueden escapar de los “encantos” del maestro a la vez que éste sentirá admiración y falso interés por aquellas damas que puedan aportarle bienestar social y logren saciar su hambre insaciable.

Lógicamente, siendo un cuento de costumbres, no tardará en aparecer la clásica guerra de sexos que servirá como vehículo de lucimiento de los dos personajes implicados en la historia de Ichabod: por un lado está Fornido Hueso, que no es otro que el típico fanfarrón, brabucón, bromista empedernido, juerguista, amigo de sus amigos y eterno rival del profesor y por el otro lado está la joven, dulce, bella y grácil Katrina Van Tassel, hija del terrateniente local, el más rico del lugar, que se sentirá interesada por el propio Ichabod. Bajo una canción de corte melódico y pegadizo, los dos pretendientes lucharán por el amor y conquista de la joven: Hueso por conseguirla como trofeo y Crane como objeto de posición social. Lógicamente el corto juega con la clásica instancia de “más vale maña que fuerza” y jugando con la comedia bufa y el slapstick típico del cine mudo todo está rodado con atino y humor. La calidad de la animación es de corte muy clásico, muy acorde con el estilo que estaríamos a punto de presenciar en futuros títulos aunque aún quedaba por perfeccionar o pulir la técnica hasta alcanzar un estilo concreto que sirviera como seña de identidad. El ritmo a su vez, durante la primera mitad, es mucho más pausado de lo acostumbrado y al no suceder nada especialmente destacable, resulta un poco menos atractivo o interesante en comparativa con la última parte que es la que se llevaría el renombre y la fama.

Bromboneszr5-png

Será durante los últimos quince minutos cuando el tono de la historia cambia por completo y de una forma paulatina. Los Van Tassel dan una fiesta y el profesor es invitado por puño y letra de la propia Katrina (cuyo diseño, dicho sea de paso, serviría como inspiración para el personaje de la cenicienta). Al suceder todo de noche la iluminación es perfecta, consiguiendo que sea la luna la que rompa por completo la oscuridad del lugar, como si fuese la testigo de lo que sucederá en pocos instantes. No hay nada más alegre que un baile y el que sucede en el salón del hogar es uno de los más divertidos, como si se tratase del contraste alocado, fiestero, exhausto y enérgico del baile de Blancanieves con los enanitos. Una vez más, el profesor y Hueso luchan por conquistar a la bella dama resultando vencedor, una vez más, el maestro. Pero todo está montado, orquestado y enfocado para la canción final, la que sirve como preámbulo y declaración de intenciones de la idiosincrasia del corto en general y del terror en particular. Fornido Hueso, conocedor de la superstición galopante de Ichabod, se calza un soliloquio musical el cual gira alrededor de la leyenda del jinete sin cabeza quien  aparece cada Halloween para decapitar a los que pasan por el cementerio y que sólo hay una posibilidad de sobrevivir: atravesando el puente. La canción, con un ritmo y una letra verdaderamente hipnótica, consigue su propósito que no es otro que provocar miedo en Ichabod y a su vez quedar en la memoria del espectador como previo paso al espectáculo terrorífico de los últimos instantes.

No se puede negar que Disney bebe de sus propias influencias y sería injusto obviar que la parte del bosque de “Blancanieves y los siete enanitos” o el estilo del corto “El viejo molino” tienen razón de ser durante la travesía de Ichabod a lomos de su caballo mientras atraviesa el bosque siniestro de camino a casa. La ambientación está servida para que el suspense y el terror más primigenio den presentación al personaje más esperado de todo el mediometraje. La luna citada al principio es ahogada, literalmente, por unas nubes en forma de manos. El bosque se cierra haciendo desaparecer de escena la casa de los Van Tassel y dejando que la oscuridad sea la dueña absoluta del lugar. Árboles retorcidos formando cuerpos macabros, sonidos de animales que se convierten en voces de ultratumba que reclaman al profesor gritando su nombre, viento que aúlla para provocar un estado de pánico acentuado y plantas que se convierten en el galope tenebroso de un jinete que no existe. Cuando uno cree que lo peor ha pasado una risa diabólica irrumpe en escena para presentar al jinete en todo su esplendor. El plano de éste a lomos de su caballo negro, con la cabeza cercenada de alguna víctima en la mano y envuelto en una luz roja consigue que sea uno de los momentos más icónicos.

Headless Horseman and Ichabod

A partir de esta secuencia el ritmo es frenético junto con la banda sonora que enfatiza la sensación de peligro y la posibilidad de que el protagonista del cuento, el miedoso profesor, no viva para contarlo. Cada plano es milimétrico y cada escena una obra de arte en sí misma. Porque si los árboles, el cementerio, la fauna o todo lo que rodea al bosque pudiera servir como cuadros inertes de una situación expuesta, el movimiento y el diseño de personajes de esta última secuencia es el claro ejemplo de una laboriosidad digna de una obra de orfebrería. Tanto que serviría como inspiración para la película del propio Tim Burton (muchas escenas y situaciones son calcadas a las de este mediometraje). El carácter cómico y funesto de Ichabod encaja a la perfección con la rabiosa sed de sangre y muerte del jinete cuyos diseños, totalmente opuestos, son imprescindibles para colocar en la misma escena comedia y terror a partes iguales. Es la sensación de escapismo, de intentar llegar al puente y cruzarlo, de evitar en todo momento los mandobles de esa espada reluciente blandida por un jinete siniestro y fantasmagórico (también ayuda la silueta de un caballo con los ojos inyectados en sangre que relincha muerte por todos lados) lo que hace que estemos ante un auténtico tour de force hundido en auténtica adrenalina y un deseo malsano de disfrutar el sufrimiento de Ichabod. Sólo cuando vemos esa calabaza envuelta en fuego, lanzada con odio hacia nosotros nos damos cuenta que el viaje en esta montaña rusa de emociones y terror ha terminado. El peaje, desde luego, ha valido la pena convirtiéndose, por derecho propio, en toda una experiencia.

Con este título menor se concluía con un estilo de trabajo concreto y dejando vía libre a la presentación de la nueva era de éxitos de los estudios Disney. Pero haciendo honor a la verdad, “La leyenda de Sleepy Hollow y el señor sapo” resulta un broche de oro de este ciclo menor. No ya sólo por su calidad sino por su presentación. Sirva como ejemplo ver la seriedad y la sensación de haber empleado más mimo o detallismo en las calidades finales de ambos trabajos y que servirían a su vez como inspiración para ciertos aspectos y momentos de futuros clásicos como el caso de “La bella y la bestia”. Gastón bebe y debe mucho al Fornido Hueso o cuando Bella se adentra en el bosque con los lobos. La exposición y enfoque es bastante parecida. En cuanto a este díptico animado se puede comprobar el grado de madurez en la narrativa pues apenas cuenta con tropiezos expositivos y narrativos, al igual que la madurez en la calidad de la animación es más que patente. Tan sólo por los clímax de ambos relatos merecen el respeto y la admiración que, por desgracia, no contaban en los títulos anteriores. Sendos mediometrajes, como ya sucediera con los casos anteriores, acabarían siendo editados individualmente Se puede decir que este último episodio es, por derecho propio, la mejor guinda del pastel dejando, por suerte, un buen sabor de boca como punto y seguido en el extenso universo de los clásicos Disney.

Claqueta de bitácora


 

Título original: The Adventures of Ichabod and Mr. Toad

Director: James Algar, Jack Kinney, Clyde Geronimi

Actores: Animación

Guionista: Erdman Penner, Winston Hibler, Joe Rinaldi, Ted Sears, Homer Brightman, Harry Reeves (Historias: Kenneth Grahame, Washington Irving)

Banda sonora: Oliver Wallace

Fotografía: Animación

País: Estados Unidos

Año: 1949

Género: Animación.

Productora: Walt Disney Productions

Sinopsis

“La leyenda de Sleepy Hollow y el Señor Sapo” es un largometraje animado de 1949, producido por Walt Disney y distribuido por RKO Radio Pictures. Es el undécimo en el canon de largometrajes animados de The Walt Disney Company y en la lista de Los Clásicos de Walt Disney. Es considerado como una “película-paquete”, como Saludos Amigos, Los tres caballeros, Música maestro, Fun and Fancy Free y Melody Time, que los estudios Disney realizaron durante la década de 1940 como resultado de la difícil situación que atravesaron tras la Segunda Guerra Mundial. Está compuesto por dos cortos, El Señor Sapo y La leyenda de Sleepy Hollow.

 

 

 

Anuncios