CRITICA / Warrior (Gavin O’Connor, 2011). Resentimiento en la lona.

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“Warrior” es una de tantas películas que por desgracia no vio la luz en las salas de estreno en nuestro país. Y es extraño pues el contenido, su guión, sus actores, en conjunto estamos hablando de una película que roza la perfección. Si uno es aficionado al cine de deportes y más aún al de boxeo podría incluso encontrarle ciertos paralelismos y semejanzas con la saga “Rocky” y en parte puede haber parte de razón en ello. Pero aquí se centra más en el drama mientras aquella trataba más sobre la superación y el espíritu positivo, como si Frank Capra hubiese aparecido en medio del rodaje. Aquí no hay monólogos ni frases de ánimo, no hay fanfarrias que elevan el espíritu ni personajes que intentan crear un camino de superación. Todo lo contrario. Estamos ante un panorama bastante desolador. Nos encontramos con un padre que intenta reconciliarse con sus hijos los cuales le odian y lo mantienen alejado de ellos por haberles dado mala vida y no estar en los momentos que lo necesitaban por culpa de la adicción al alcohol.

Dejando a un lado la historia de un padre que va dando tumbos por la vida, interpretado  por Nick Nolte que regresa para demostrar por qué fue y es uno de los grandes de la interpretación, la película sigue buceando en el pozo del drama para contarnos las miserias y desgracias de sus dos hijos. Por un lado está Tommy, Tom Hardy en un papel seco, ambiguo, asocial, cargado de problemas y que demuestra tener una vena dramática comedida muy bien llevada, quién por un problema del pasado en los marines acabará desertando y por el otro está Brendan, Joel Edgerton, el cual abandonó el ring por una vida más acomodada pero vuelve a recurrir a la lucha para ganar dinero pues están a punto de perder la casa. Esa pelea le hará perder su único empleo y el único medio de vida para mantener a su familia. Esa situación le conlleva a prepararse para el campeonato mundial. Cuando ya no tienes nada que perder lo único que queda es aferrarse a lo que quizás te saque de la miseria o como mínimo te de el empujón que necesitas para seguir hacia delante.

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Gavin O’Connor rueda con temple las escenas dramáticas pero sin excederse ni darle mucha atención a la lágrima aunque hayan escenas que puedan ser propicias para ello al igual que rueda con tenso nervio firme las escenas de lucha, sin meterle violencia gratuita y sin pasarse con la sangre. Al contrario, la ausencia de ella demuestra que rueda de forma elegante pero contundente, sin recurrir a casquería que podría haber servido para magnificar el sufrimiento y el dolor de los golpes pero quizás habría quedado demasiado excesivo o incluso demasiado estético. Todo lo contrario. “Warrior” demuestra ser un trabajo exquisito tanto en forma como en fondo. Para empezar es una película que conmueve. Las miserias humanas, las relaciones difíciles de la familia, el odio entre ellos por culpa de problemas no zanjados y errores enquistados del pasado son elementos que sirven para que la historia fluya, no sea un tropiezo. Son todas en su conjunto pequeñas piezas que van formando un todo para llegar a la prueba final, al combate, donde Tommy golpea con dureza como si de esa forma pudiese golpear al pasado. En cambio Brendan prefiere recurrir a la técnica que al golpe, una forma sutil de encajar los golpes que da la vida aunque ésta intente machacarte sin remedio.

“Warrior” es una película que logra conmover porque los actores lo entregan todo en roles cargados de problemas y sufrimiento, intentando solucionar vidas desgraciadas y donde el perdón tarda en llegar y cuando lo hace no le cuesta hacer sangre. Excelentes momentos como el del casino donde Tommy consigue derrumbar a su padre con palabras hirientes y cargadas de odio para conseguir en la escena siguiente el desmoronamiento total de un padre que ya no puede más, alguien que habiendo intentado enmendar los errores del pasado y conseguir evitar el vicio de la bebida la vida sólo sirve para golpear y derribar, sin tregua, sin concesiones, sin perdón. Tampoco podemos olvidar la gran escena donde Nolte intenta enmendar el pasado con su hijo Brendan y descubre a sus nietas. Una escena pequeña pero cargada hasta los topes de un sinfín de emociones. Porque la vida, como el boxeo, se trata de enfrentarse a situaciones mucho más duras como son las relaciones paterno filiales que no cicatrizan cuando vienen rotas del pasado o ver que el perdón es algo que cuesta ofrecer cuando no hay salvación, sobre todo el que logra sanar y transmitir la paz que una conciencia punzante necesita para aliviar un mal que necesita ser sanado..

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Tristemente estamos ante un caso claro de tener que recurrir al método “boca a oreja” para recomendar esta pieza de orfebrería funesta pero a la par que esperanzadora para que la gente la descubra y la aplauda. Desde luego es un título que no deja indiferente, que consigue emocionar, golpear y dejarte seco. Porque a diferencia de muchos títulos ésta cuenta con lo más importante: llegar a la emoción sin dejar a un lado la cinematografía con la que cuentan las grandes películas, las que demuestran estar bajo la tutela de un director que entiende, un guión que transmite y unos actores que conmueven. “Warrior” es una excelente muestra de cómo se puede conseguir un buen producto de facturación excelente, grandes peleas bien coreografiadas que duelen y se sufren, interpretaciones cargadas de motivos y matices, emociones y diálogos que se convierte, por mérito propio, en uno de los mejores títulos en el género a la altura de las grandes. Y eso que no pudo luchar en el ring de los estrenos en pantalla grande.

Claqueta de bitácora


 

Título original:Warrior

Director: Gavin O’Connor

Actores: Joel Edgerton, Tom Hardy, Nick Nolte, Jennifer Morrison, Kevin Dunn, Bryan Callen, Liam Ferguson, Frank Grillo, Kurt Angle, Maximiliano Hernández, Noah Emmerich, Vanessa Martinez

Guionista: Gavin O’Connor, Anthony Tambakis, Cliff Dorfman (Historia: Gavin O’Connor, Cliff Dorfman)

Banda sonora: Mark Isham

Fotografía: Masanobu Takayanagi

País: Estados Unidos

Año: 2011

Género: Acción. Boxeo. Drama.

Productora: Solaris / Lionsgate

Sinopsis:

Drama ambientado en el mundo de las artes marciales mixtas. Un veterano de Vietnam (Nolte) abandona el boxeo para trabajar en una fundición de acero. Sus graves problemas con el alcohol han destrozado a su familia, pero llega un momento en que, arrepentido, deja la bebida y decide entrenar a su hijo más joven (Tom Hardy) para que participe en un torneo de artes marciales, en el que también participará su hermano mayor (Joel Edgerton).

 

 

 

 

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